Aunque solo tiene 22 años, Liniker acumula en la mirada una seguridad centenaria. Gesticula con la confianza del que sabe quién es y a dónde se dirige. Así su música, suena con una rotundidad añeja, impropia de la edad de su protagonista.

Su banda, Liniker y los Caramellows, representa la nueva ola de música brasileña cargada de soul, blues y r&b reivindicativo. Con tan solo un disco bajo el brazo, Remonta (2016), la formación se encuentra en plena que, por suerte para los melómanos, los ha traído a Madrid y Barcelona.

Liniker es una de las caras más conocidas de la música reivindicativa brasileña. Detrás de su voz oscura se esconde una historia de conocimiento y superación. “Soy negra, transexual y mujer” afirma en una de sus últimas entrevistas la cantante.

El pasado 26 de noviembre, Liniker y su banda llenaron la Sala Caracol de Madrid. Había expectación por ver a una formación con un ascenso meteórico y con una propuesta musical fresca y diferente.

Los músicos ofrecieron su repertorio: el disco Remonta casi al completo y un adelanto de su próximo proyecto. Por el escenario pasaron Tua, Sem Nome mas com endereço o Você fez merda. El ritmo llegó con Louise du Brésil.

Liniker cabalga por las notas de cada tema con una suavidad y elegancia digna de las grandes cantantes de soul de la historia. Sus movimientos aterciopelados, la conexión con sus músicos todo es parte del espectáculo hipnótico que ofrecieron la noche del domingo.

Cuando las primeras notas de Zero se lanzan de la boca de la cantante al fondo de la sala todos somos conscientes de que es algo más que una buena voz y una estética acertada. Hay alma lo que Liniker nos regala.

En varias ocasiones, he comentado las dificultades de tender puentes entre la cultura de lengua portuguesa y la española. Es como si, a pesar de la conexión histórica y social evidente, ese muro infranqueable que parece la cuestión lingüística nos mantuviese separados. Sucede en literatura, así también en cine e incluso en la música.

Sin embargo hay músicos que por la fisionomía de su estilo, voz o temática sobrepasan ese muro que es el idioma. Liniker dió una lección magistral en la Sala Caracol sobre esta cuestión. Porque su música emociona de forma instantánea, sin necesidad de traducciones uno sabe que hay un dolor que habla, una herida que sangra y un ser que trata de mostrarse ante el mundo tal y como es. Sin aditivos.

Sin duda, mutarán con el paso de los años, la cantante es consciente de que su forma de pensar y sentir se está transformando y con ella le seguirán sus influencias, estilos y temáticas. Pero el éxito seguirá ahí, solo necesitan mantener la esencia que ya atesoran.

 

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  • Cristina Garcia

    Jefa de redacción

    Es una pena que no podáis escuchar mi diálogo interior. De esa idea desquiciada surge esta revista, no es mi culpa, me obligaron mis entrañas.

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