“Hay un sentido del humor que es como un club al que cierta gente que pertenece entiende el chiste. Los hermanos Coen no son para todo el mundo, pero alcanzaron un público más amplio del que podría esperarse. Así que, quizá haya esperanza para la humanidad” (Billy Bob Thornton)

 Si por esas carambolas de la vida, un día te suena el teléfono y al otro lado están Joel o Ethan Coen proponiéndote el papel de tu vida, no hagas caso, irás directo a la ciénaga de los perdedores. Ya sé, son buenos, buenísimos. ¡Dios mío, son los Coen! Pero créeme, terminarás convertido en una niñera a lo Nicolás Cage, tendrás que soportar una peluca infumable como Javier, te cortarán el pelo a tazón como a Goodman. Tu vida irá de fracaso en fracaso, perderás una y otra vez o directamente te matarán al final del largometraje. ¿Te compensa?

Además esta pareja de hermanos son la encarnación de Narciso, no hay espejo que no les haga enamorarse de ellos mismos, una y otra vez, a cada escena, tras cada letra de un guión, son pretenciosos, ególatras. ¡Por favor, son hijos de un profesor de económicas de la Universidad de Minessota! Pobre Edward, la vida entera creyendo que dos y dos siempre dan cuatro y estos dos hijos varían las sumas, las restas y las multiplicaciones según se les encapricha.

Son asquerosamente brillantes, no obedecen las reglas hollywoodienses, deslumbran con un estilo narrativo inconfundible y son puntillosamente críticos. Una y otra vez, homenajean los géneros más característicos de la industria cinematográfica norteamericana y se ríen en la cara de sus detractores. No creen en lo novedoso, sus temas y tópicos se repiten largo tras largo.

Derrochan un humor negro apabullante de inteligencia y se vuelven incomprensibles hasta el extremo.

¿Os creéis algo así como los nuevos Hermanos Marx, chavales? Venga ya, que no nos lo tragamos.

Por eso, os repito, si el nombre de Joel o Ethan aparece reflejado alguna vez en la pantalla de vuestro teléfono, descartad llamada, que entonces me llamarán a mi, y cumplirán el sueño de mi vida: teñirme el pelo de azul y convertirme en una perdedora más, con lo que a mi me gusta salir ganando siempre perdiendo.

“Afortunadamente estamos libres del proceso de desarrollo y realización de la película del comité  de Hollywood. Ellos entienden que si van a hacer una película con nosotros nos dejarán hacerla a nuestra manera” (Joel Coen)

 

 

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