Si hay un daño colateral de los expatriados, Erasmus, becarios, mileuristas y demás que van a estudiar o trabajar al extranjero, son las madres. Los aeropuertos están llenos de señoras que llenan las caras de sus hijos de besos y las maletas de chorizo, jamón, queso y aceitunas. Que aguantan fuertes y sin llorar, confusas entre un sentimiento de “qué se te habrá perdido ahí” y resignación de madre, “es lo que hay”.

Y según pasan los años, van desarrollando habilidades y costumbres… y tu madre te sorprende más de lo que le has sorprendido nunca a ella.

1 – Después de toda una vida, se ponen a estudiar inglés.

De repente un día llamas a tu madre y te responde con un: “Good evening, how do you do?” digno de la reina de Inglaterra.

Constante y dedicada, se estudia listas de vocabulario que no te sabes ni tú y cuando le presentas a tus amigos extranjeros empezará con un “I only speak a little” seguido por conversaciones de horas. Y no sólo eso, sino que se esforzará por enseñarles la mayor cantidad de palabras en español posibles.

2 – Han superado el miedo a viajar en avión (y se conocen todos los truquis para volar con Ryanair).

Tu madre nunca había volado en avión hasta que te fuiste de España. Pero como el sentimiento de querer ver a su niño o niña es mucho más fuerte que ningún miedo, ha decidido enfrentarse a esa fobia.

La noche antes del primer vuelo no pudo dormir, y tuvo que tomarse toda una despensa de valerianas antes de poder subir al avión. En el segundo vuelo, no paró de rezar avemarías desde que se subió al avión hasta que aterrizó. Y de verdad pensaste que iba a besar el suelo al aterrizar, como el Papa. El tercero, te agarró la mano tan fuerte durante el despegue que pensaste que iba a romperte los dedos (y flipaste con lo fuerte que se había puesto desde que estás fuera…). Pero en el cuarto vuelo te sorprendió con una habilidad de pasajera frecuente al tasar la maleta de mano en 10.0 kg exactos y charlando animadamente durante todo el vuelo. Y la quinta vez, te propuso hacer escala un par de países más allá, antes de parar en el tuyo, para aprovechar y hacer una visitilla. Porque su compañera de trabajo (que también tenía pánico a volar), tiene un hijo de prácticas allí y le había dicho que era precioso.

3 – Se han vuelto más expertas en meteorología que Mario Picazo.

Como toda buena madre que se precie, tiene el deber y responsabilidad de recordar a su hijo que coja la rebeca por la noche, por si refresca. O el paraguas, si el cielo está de lluvia. Por eso, cada día consulta el tiempo que va a hacer no sólo en su propia ciudad, sino también en la tuya.

Y no es de extrañar que te llame por teléfono y te pregunte: “¿Qué tal? ¿Qué tiempo hace por ahí?” “Hola mamá, estoy mirando por la ventana y hace un sol radiante.” “Eso no puede ser, en internet pone que está lloviendo. Tú cógete un paraguas por si acaso.”

4 – Llevan control en paralelo de las fiestas españolas y en el extranjero.

Sea cuál sea el número de países en el que hayas vivido, tu madre controlará qué días de fiesta tienes y si coinciden con España.

Pero no solamente sabe cuándo son los días no laborables, sino también Tomorrowland, King´s Day, Oktoberfest y Glastonbury. Porque sabe que esos días estarás menos operativo.

5 – Se han hecho unas expertas en redes sociales.

Mediante Whatsapp puede saber si estás bien (o al menos vivo), por muchos kilómetros que os separe. Skype le ha abierto una pequeña ventana a tu mundo. A través de Facebook puede ver si comes bien, qué ciudades visitas, con quién andas o en qué proyectos estás metido. Y según pasan las visitas, tú dejas de ser el guía turístico y es ella quien te propone ir a visitar un barrio que ha descubierto en la web de Lonely Planet o ir a comer a un restaurante que ha visto en Trip Advisor.

Y con la excusa de que sólo os veis de vez en cuando, no se corta en gritar “Selfieeeee” delante de todos los monumentos que visitáis.

Y cada vez que te sorprende con una cosa como ésta, no puedes evitar sentirte más orgulloso de ella. Y hoy, primer domingo del mes de mayo, día de nuestras mamis, es nuestro momento de coger el teléfono y agradecerles todos los esfuerzos que hacen por nosotros.

  • Marta Bilbao

    Redactora

    Ingeniera de día y escritora de noche. Mañica de corazón y bruselense de adopción, cada día sueño en un idioma distinto. Adicta al té, a las series y a los aeropuertos.

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