Alejandro Orradre

Pynchoniano de adopción, leo más que respiro. El tiempo es una jugarreta que nunca entenderemos. Jedi frustrado que suple su falta de conexión con la Fuerza a base de cantidades ingentes de chocolate. Si no estoy escribiendo o leyendo me encontrarás en un cine, siempre en la última fila de cualquier sala vacía.

La importancia de Dostoievski

A cualquiera, o prácticamente a todo el mundo, le suena la figura de Fiódor Dostoievski. Tal vez no atinen a ...

La obesidad en África y la esclavitud alimenticia

  Siempre me quedaba la misma pregunta flotando en la mente, ¿cómo puede estar obesa y pedir comida? Cada vez ...

Roberto Canessa y la suerte de nacer dos veces

Hay historias que permanecen en el colectivo imaginario de toda una generación, e incluso las sobreviven y perduran en el ...

El imaginario Murakaniano: navegar en aguas oníricas

Dicen que en la mayoría de las ocasiones en la vida no se trata de blanco o negro, de bueno ...

Mi nombre es Sena, la búsqueda que no termina

La literatura romántica es de difícil mezcla con otro tipo de géneros. Quizás porque tiene una personalidad muy marcada y ...

¿Y por qué no un relato?

Existe en el relato una búsqueda constante de la perfección contenida, el afán por explicar en pocas páginas lo máximo ...

Múltiple y el universo de M. Night Shymalan

No faltamos a la verdad si decimos que hoy en día es muy complicado ser realmente fiel a uno mismo, ...

Sala cero: Solo el fin del mundo

Son películas que no copan las noticias, ni los avances de los viernes en los informativos —esos cinco minutos en ...

Ya no hay caracoles en el cine

“Cuentan las ancianas que antes, mucho tiempo atrás, después de la lluvia en el campo salían los caracoles. Los podías ...

Examen médico a la edición literaria actual

Quienes conviven con ella desde hace mucho tiempo saben que ha vivido tiempos mejores y que hoy necesita muchos mimos, ...